Algunas reformas necesarias dentro de los partidos políticos

Tenemos en España una desafección política que esperemos ya no puede crecer más; ahora nos toca el momento de plantear renovaciones profundas en las maneras de funcionamiento de los partidos políticos imprescindibles en toda democracia. Voy a comentar algunos aspectos desde una óptica personal, que van dirigidos sobre todo a los dos grandes partidos políticos, auténticas maquinarias de ganar elecciones pero no de convencer a su sociedad.

 Los partidos políticos suelen ser núcleos de poder interno repartido entre los afines al líder. Solo entre ellos. Y eso es un claro error que le resta potencia, democracia interna, posibilidad de ser plurales tanto internos como externo, capacidad de abrirse constantemente a los problemas y a la visión del equipo.

 Los equipos de gestión son monolíticos, giran alrededor de los líderes de segunda línea, elegidos por el equipo de la cúpula. Un partido político es en su seno muy amplio, plural, pero en cambio sus decisiones son casi siempre fruto de los afines al grupo que lidera. Y ello lleva a la desafección interna y al empobrecimiento de ideas. Llamamos despectivamente  “familias” a lo que simplemente deberían ser distintas formas de entender las ideas desde el interior.

 Sería necesario que todos los equipos de trabajo de los partidos políticos fueran plurales, con un reparto de cuotas entre las diversas formas de entender el fundamento del mismo, a modo de parlamentos plurales, con un amplio espacio para los que no pertenecen a familias internas, a los considerados “independientes” pero afiliados.

 Sería fundamental que los partidos tuvieran la obligación de crear sistemas de trabajo mucho más participativos entre sus militantes, en donde TODOS pudieran participar, bien con intranet o foros internos, bien en reuniones abiertas a todos ellos. *Muchos militantes no desean o no pueden  ser cargos de ningún tipo, pero tienen muy buenas ideas con un valor igual al menos que las de los gestores del equipo.

 Hay que potenciar y en algunos casos abrir la afiliación de la sociedad a los partidos políticos. Crear como norma la posibilidad de tener un nuevo grado: los simpatizantes, para recibir parte de la información y ser partícipes de parte de sus foros de trabajo e incluso de decisión. Pero no confundir nunca el simpatizante con el militante. Es imprescindible este segundo y debe sentirse claramente distinto al primero. Lo que hay que hacer es facilitar el acceso a ser militante con cuotas distintas para jóvenes, desempleados, cargos, miembros de la misma familia, etc.

 Las primarias son fundamentales en los partidos políticos. Pero tanto para el líder como para todas las listas electorales en toda su extensión. Siempre desde nivel local hacia arriba, y abiertas a que cualquier militante pudiera presentarse.

 Todos los partidos políticos deben crecer en comunicación interna. También en externa, sin duda, pero donde deben trabajar para restar en la desafección y crecer en ideas, es trabajando más la posibilidad de doble dirección, para entregar y recoger información interna. Los partidos políticos deben trabajar más en equipo. Pero en equipos plurales, abiertos, que deben venir impuestos tras las primarias y no al revés.

 Los líderes políticos de todo nivel deben comunicarse más con sus militantes, en pequeñas reuniones en donde se les encargue por escrito a los militantes estudios diversos sobre temas concretos. Para recoger la diversidad, las distintas maneras de entender los problemas, las diferentes soluciones. Algunos partidos trabajan los grupos de reuniones y lo hacen muy bien pero olvidan trabajar la posibilidad de estudios personales concretos y encargados. Diríamos que las reuniones globales sirven para asuntos globales y las peticiones personales servirían para problemas concretos.

 Lo que más impide estas decisiones que parecen lógicas son los mismos ciudadanos votantes con la repetición de sus votos revalidadores de las formas políticas actuales. Todos nos quejamos, pero a la hora de la verdad no somos capaces de realizar cambios profundos. Los que gobiernan, aunque se sepan desaprobados, saben que al final reciben los votos y con ellos toman la decisión de no cambiar nada. El bipartidismo es imperfecto en sociedades muy imperfectas, pero hemos visto la desaparición de UCD y del PC, grandes partidos en el pasado de este país. Pero otros países europeos han visto también perderse siglas muy importantes. Nadie parece aprender hasta que es imposible la reforma de las formas.

 * Por poner un ejemplo sencillo, sería interesante una comunicación mayor con la militancia a través de pequeños encargos sociales. Primero a todos y después a una muy amplia selección según respondan, se les debería solicitar casi constantemente peticiones de información por escrito de asuntos que van surgiendo en las sociedades. Con la aclaración por anticipado de que esa petición no significa que se vayan a tomar en consideración las opiniones, sino que formarán parte de una idea global del partido. Micro encuestas, micro referéndum, tomas de temperatura, opiniones sobre temas muy concretos, encargos dirigidos hacia asuntos concretos y minoritarios, etc. El único compromiso de la organización sería dar a conocer internamente el resultado de las peticiones y estudios o encuestas, para que todos supieran qué se piensa en el interior.

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