Las dudas de la España del 2013

Voy a realizar un ejercicio de análisis para enumerar unas diez realidades de la España actual, de esta España del 2013 que suena a rota, sin entrar a valorar problemas políticos ni territoriales. Solo económicos y sus afecciones sobre la sociedad y el trabajo. Uno más que solo sirve para teorizar, pero mientras no seamaos capaces de tomar decisiones, solo nos atrevemos a plantear ideas y dudas.

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Los políticos se están empeñando (en España) en buscar una solución política al desempleo y a la economía. Como son malos políticos las soluciones siempre son malas. Como la obediencia debida a los países competidores es altísima las soluciones siempre dependen de que no molesten a nuestros competidores.

Es como si tenemos una empresa a punto de la quiebra y las soluciones antes de poderlas poner en marcha tuvieran que ser aprobadas por las empresas de nuestra competencia.

Cerramos empresas y mandamos al desempleo público a sus trabajadores sin intentar otras opciones. Les pagamos indemnizaciones privadas y públicas si no llegan las primeras y les añadimos desempleo. Pero en muchos casos se podría optar por la opción de que los propios trabajadores se hicieran cargo de la gestión de la empresa con control y asesoramiento público pues es quien pone el capital del rescate.

No apoyamos desde el sector público la productividad exportadora desde empresas públicas, pero despedimos a trabajadores públicos poco productivos, aumentando el desempleo. El dinero ahorrado en sueldos de trabajadores públicos se debería emplear en crear empleo público de productividad que generara beneficios y plusvalías, tipo transformación de alimentos para exportar producto terminado y no producto primario, industria naval o similar, inversiones públicas de infraestructura que facilitara la comunicación con Europa de personas y mercancías, industria aeronáutica civil y militar.

Admitimos que no hay crédito privado pero no somos capaces de poner en funcionamiento crédito público a costa de análisis, asesorías y controles de sueldos y tipo de contrataciones en las empresas que los solicitaran. Un país debe facilitar las conversiones a costa de muchas decisiones estratégicas, discriminando positivamente aquellas actividades industriales y económicas que influyan en la forma de entender “país” para que su rentabilidad sea además de para los empresarios para el país que sustenta y apoya su actividad.

Los créditos públicos deben estar avalados no con bienes embargables, sino con decisiones firmadas, como la NO venta a terceros de la empresa, imposibilidad de reparto de beneficios mientras haya deudas públicas, obligación de no despedir por causas económicas sin aprobación de Consejos o Comités internos en donde tiene que haber representación de los trabajadores y de la Administración, etc. Estamos hablando de empresas que solicitan ayuda pública, luego deben tener control público en alguna medida, como lo hacen los bancos cuando una empresa es deudora y morosa. ¿O nos creemos que los bancos sobre todo a las PYMES no les dan “consejos” cuando hay morosidad? ¿o que los bancos no detectan enseguida el funcionamiento de una PYME si les interesa su control por el tamaño de su deuda?

Por otra parte es vergonzoso hablar de horas extra, de alargar jornadas sin cobrar, de plantear reordenar los horarios entre jornadas según servicios necesarios, cuando todos somos conscientes de que ya no hay trabajo para todos a 8 horas día. Hay que admitir que ya es imposible seguir creciendo en consumo a costa de trabajar 40 horas semanales al ritmo de productividad actual que es muy superior al de hace dos décadas. Para el mismo trabajo y el mismo consumo es necesario mucha menos mano de obra. La incorporación de nuevos países al consumo supone incorporar también nuevos países al trabajo. Luego hay que repartir y es deshonesto insistir en sistemas laborales viejos en RRHH para realidades nuevas de capacidad productiva.

El trabajo será menor y esto le viene muy bien al sistema capitalista pues nada es capaz de bajar más el precio que cuando hay una sobreoferta. Por eso además de barato el trabajo tendrá menos derechos, mientras no seamos capaces de entender y recambiar el trabajo con otro sistema de fuerza social. Por ejemplo cambiar el trabajo por el consumo. Hoy para el capitalismo tan importante o más que producir es consumir.

El “sistema” saca sus beneficios ya no de producir como antes sino de vender y tirar. Y esto España no lo ha aprendido. Si tuviéramos a los 5 millones de desempleados consumiendo tendríamos verdaderos problemas de fuerza de trabajo, lo que no interesa al sistema. Pero no es posible consumir con ayudas de 400 euros. Entre otros motivos por eso la devaluación interna es positiva para la solución, una vez que resulta imposible la devaluación de la moneda con respecto a tus mercados exteriores. Cuando más exportemos más estaremos devaluando internamente nuestra economía pero menos capacidad de consumir tendremos. Si lo que consumimos es externo salen las cuentas. Si lo que consumimos es interno fallamos.

Es además evidente admitir que las clases medias y sus partes sociales más bajas tienen delante un futuro peor, con menos posibilidades, con menos derechos y posibilidades. El Estado del Bienestar seguirá, pero posiblemente NO para todos. Excepto que seamos capaces de hacer algo importante para cambiar esta dirección manipulada para salvarse los que dirigen, que en la mayoría de los casos NO son políticos.

Estamos convencidos de que los políticos son los culpables, lo que en realidad deja en un muy buen lugar a los mismos, pues se les ofrece un poder que en realidad no tienen. Hoy los políticos o somos idiotas o están manipulados o se dejan manipular a cambio de migajas o nos creemos unas ideas pero no pasamos de ser teóricos. Es decir inútiles. Los que dominan el poder real no son políticos pero se afianzan en los políticos para legalizar sus decisiones escondidas. Es decir unos manipulan y otros se dejan manipular con conocimiento o sin él.

El Capitalismo está en plena transformación y curiosamente sabe transformarse y gran parte de su éxito es precisamente su capacidad para adaptarse a las historias. Pero en cambio no existen ideas teóricas diferentes tras muchas décadas de vacío competencial contra un sistema distinto. Podemos odiar al capitalismo pero debemos admitir también que somos unos incapaces al no presentar un recambio. Fijémonos que solo lo pedimos teórico y ni eso. Acabado el comunismo, convertido el socialismo a una mezcla socialdemócrata con liberalismo humano, queda solo el capitalismo con diversos matices. Y la sociedad solo parece aspirar a que el capitalismo parezca rojo en vez de parecer azul.

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