Hablemos de españoles, de socialistas y de obreros

Las siglas sirven para mostrar, agrupar y simplificar, para tomar posición. En el caso que nos ocupa, hace más de un siglo, alguien decidió dejar claro qué eran, qué querían ser. Pero ahora no toca hablar del PSOE sino de las cuatro palabras que forman sus siglas haciendo un ejercicio de debate personal. Partido. Socialista. Obrero. Español.

PARTIDO.: Está sobre la mesa el debate sobre qué fórmula deberían tener las organizaciones que en el futuro —de mañana mismo— sean capaces de gestionar mejor las naciones, sus sociedades. Esto debería ser la política básica, pero ahora hemos perdido toda la credibilidad y el respeto de la sociedad española. Hay pues que recuperarlo, sin duda, algo complicado mientras entre todos no seamos capaces de lograr un sistema ajeno al “partido clásico” y que sea más eficaz para comunicar e interactuar. De momento no hay ideas y lo que ha surgido tras el Movimiento 15M se ha tenido que convertir en un “partido” para tener visibilidad válida y útil ante la sociedad. Veamos en estos próximos años si entre todos logramos que cuajen los cambios, que no solo afectarán a lo que ha surgido nuevo, sino sobre todo a los anclados viejos sistemas que al ver las orejas al lobo tenemos que cambiar con urgencia.SOCIALISTA.: No es lo mismo ser socialista que ser comunista, anarquista, nacionalista o separatista, conservador, liberal o falangista y todo este barullo de posibilidades económicas, políticas o sociales, gran parte de la sociedad no lo sabe distinguir bien. Incluso entre los militantes de los partidos hay sus dudas. Las diferencias son importantes y la pedagogía política al respeto nula. Sin saber no seremos capaces nunca de diferenciar y de poder elegir, pues son unas concepción de la sociedad muy distintas, les hagamos las “terceras vías” o los eurocomunismos pertinentes o los disfraces de discurso según modas. Hay por ejemplo muchos nacionalistas que nunca querrían las independencias y que están a favor del derecho a decidir como están a favor del derecho al divorcio y posiblemente nunca se divorciarían. Muchos abrazan en sus diálogos de bar al anarquismo sin saberlo que lo hacen, pero desconocen qué de bueno y de malo tiene el anarquismo. Hay comunistas con segundas viviendas y liberales que no aceptan el divorcio o el aborto y defienden el comercio de proximidad. Todo es posible, pero todo con muchos matices.

OBRERO.: Ser calificado de obrero nos ha parecido anacrónico durante las últimas décadas, pero no lo es reconocer que hemos perdido —nos han robado— la separación de clases sociales y por ello la lucha en defensa de “las clases sociales” entre otros motivos por que ha calado bien el mensaje de que nadie quiere ser considerado “de Clase Trabajadora o de Clase Baja”. Lograron hacernos creer que todos éramos de Clase Media y que en ello radicaba el éxito incluso de las naciones occidentales. Hoy casi todos somos de Clase Baja, se nos han olvidado las mentiras que nos decían que todos éramos de las Clases Medias. La separación siempre ha sido muy sencilla. Las Clases Bajas u Obreras son la que tienen que trabajar para vivir y dependen del trabajo “de otro” ciudadano generalmente el empleador. Las Clases Medias son las que dependen de su propio trabajo o de la suma de su trabajo por cuenta ajena más sus ingresos de sus capitales y/o sus propiedades, lo que les convierten en personas que pueden elegir. Las Clases Altas son las que dependen del trabajo del otros, las que logran sus ingresos con el trabajo de “sus” Clases Bajas. No estamos hablando de ricos y pobres aunque en casi todos los casos así sea, pero son conceptos distintos. Y ahora colócate tú mismo.

ESPAÑOL.: El “España se rompe” es un mantra que por repetirse no será ni más verdad ni más mentira. España se rompió el día que entramos en Europa, si de verdad creíamos que esa Europa iba a ser como nos lo indicaban: unos Estados Unidos de Europa. Si miramos hacia atrás, España se rompió con las sucesivas guerras entre Carlistas y Borbones, entre las invasiones de los franceses y las pérdidas de todas nuestras posesiones repartidas por medio mundo. Aferrados a esta España envuelta en la península tras asumir que Portugal ya no era española, se nos olvidó lo fundamental, que era cuidar a sus habitantes dentro de su enorme diversidad histórica y cultural. Se puede ser español pero no por ello hay que renunciar a ser catalán o aragonés como se pretendió durante décadas dictatoriales. Se puede ser aragonés o vasco sin tener que renunciar a ser español, siempre que se nos trata con respeto y como si fuéramos adultos. Todos creemos en las ayudas territoriales y en los repartos, pero si quien los realiza lo hace con justicia y legalidad y con sentido social. Se puede ser aragonés y desear que Aragón sea respetada y reconocida, sea cuidada en sus diferencias y no por ello estos tipos raros están deseando separarse del todo para formar un gajo de la nada. La sociología enseña los comportamientos humanos en grupo como la psicología enseña los comportamientos de las personas individuales. Olvidarse de estas materias a la hora de hacer política de Estado es de imbéciles letrados.

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